Desde la Asociación Auryn lanzamos la campaña “ROMPE LA PIRÁMIDE” para sensibilizar a adolescentes sobre el odio
Desde la Asociación Auryn hemos lanzado la campaña “Rompe la Pirámide”, una iniciativa dirigida a adolescentes y jóvenes que busca algo muy concreto: ayudarnos a identificar el odio antes de que sea demasiado tarde.
Porque el odio no aparece de repente. Se construye poco a poco, día a día, palabra a palabra. Empieza con bromas, comentarios, memes o rumores… y puede terminar en violencia, persecución e incluso genocidios. Para explicarlo de una forma clara, visual y fácil de entender, desde la Asociación Auryn utilizamos la Pirámide del Odio.
Esta campaña invita a la juventud a mirarse a sí misma, a su entorno y a su papel en la sociedad, entendiendo que no hacer nada también es una forma de participar.
La campaña “Rompe la Pirámide” ha consistido en la creación de materiales de sensibilización centrados en la Pirámide del Odio, diseñados con un lenguaje claro, visual y cercano a adolescentes y jóvenes. Estos materiales se han distribuido en institutos de la ciudad de León, fomentando la reflexión y el debate en las aulas sobre el odio, la discriminación y la importancia de no permanecer indiferentes. Además, la campaña ha tenido una presencia activa en redes sociales, donde se han compartido contenidos informativos, mensajes de concienciación y recursos educativos para ampliar su alcance y conectar con la juventud también en el entorno digital.
¿Qué es la Pirámide del Odio?
La Pirámide del Odio muestra cómo las pequeñas acciones de discriminación sostienen las violencias más graves. Cada nivel se apoya en el de abajo. Si no rompemos la base, todo lo que está encima sigue creciendo.
1. La base: prejuicios y estereotipos
Aquí es donde todo empieza. Son ideas que se repiten tanto que parecen normales:
- “Las personas migrantes vienen a quitarnos cosas”
- “Las personas LGTBIQ+ exageran”
- “Ese grupo es violento, inferior o peligroso”
- “Las chicas son peores para ciertas cosas”
- “Eso es cosa de judíos, musulmanes, gitanos…”
Estos mensajes se cuelan en vídeos de TikTok, comentarios en Twitch, canciones, chistes de grupo o frases que escuchamos desde pequeños. No parecen violencia, pero ya están clasificando a las personas como menos valiosas.
2. Lenguaje de odio y normalización
Cuando esos prejuicios se dicen en voz alta:
- Insultos en clase o en redes
- Burlas por el origen, el cuerpo o la orientación sexual
- Memes racistas, machistas, islamófobos o antisemitas
- Comentarios como “no te ofendas”, “es humor” o “siempre se ha dicho así”
Aquí ocurre algo clave: el odio se normaliza. Si nadie responde, si nadie lo frena, parece que está bien. El silencio lo hace crecer.
3. Discriminación y exclusión
Después vienen las acciones:
- Dejar a alguien fuera del grupo
- No sentarse con esa persona
- No darle oportunidades
- Justificar que “no se lo merece” o que “es su culpa”
Aquí ya no hablamos solo de palabras, sino de decisiones que afectan a la vida de las personas.
4. Violencia
Cuando la discriminación se convierte en:
- Agresiones físicas
- Amenazas
- Acoso constante
- Ataques a casas, centros o barrios
- Violencia policial o institucional
La pirámide ya está muy avanzada. El daño es real, visible y profundo.
5. La cima: genocidio
El último nivel es el más extremo: cuando se intenta eliminar a un grupo humano por lo que es. Esto no ocurre de un día para otro. Siempre empieza abajo.
Cuando la Pirámide del Odio se hace real
La historia nos demuestra una y otra vez que la pirámide funciona así:
- El Holocausto judío (1933–1945): antes del exterminio de millones de personas judías, se difundieron durante años estereotipos, mentiras y propaganda que los deshumanizaban. Primero fueron insultos, leyes discriminatorias y silencio social. Después, los campos de exterminio.
- Ruanda (1994): durante años se llamó “cucarachas” a una parte de la población a través de la radio y los medios. Cuando llegó el genocidio, el odio ya estaba normalizado.
- Los Balcanes (1991–1999): la propaganda nacionalista, el lenguaje de odio y la deshumanización del “otro” llevaron a limpiezas étnicas y crímenes masivos.
- Palestina y Gaza (1948–actualidad): la deshumanización sistemática del pueblo palestino, la negación de derechos básicos, el apartheid y la violencia continuada han derivado en lo que hoy la comunidad internacional reconoce como genocidio y sistema de apartheid, perpetrado por el estado de Israel con el apoyo de Estados Unidos y la indiferencia de gran parte de la comunidad internacional. De nuevo, nada empezó con bombas: empezó con fake news y discursos que justificaban la violencia, la islamofobia, el odio y con la indiferencia del mundo.
Estos ejemplos no son pasado lejano. Están conectados con nuestro presente.
¿Y qué tiene que ver esto contigo?
Mucho más de lo que parece.
Hoy la pirámide también se construye:
- En redes sociales
- En grupos de WhatsApp
- En comentarios que no se frenan
- En vídeos que ridiculizan a un colectivo
- En mirar hacia otro lado cuando alguien es atacado
- En los medios de comunicación
Cuando compartimos un meme racista, cuando nos reímos de una burla, cuando decimos “no es para tanto” o “no es mi problema”, estamos sosteniendo la base de la pirámide.
La indiferencia no es neutral. Beneficia al odio.
Tus derechos importan: por qué el odio empieza cuando dejamos de defenderlos
¿Qué tienen que ver los Derechos Humanos con la Pirámide del Odio?
Los Derechos Humanos son las reglas básicas que dicen que todas las personas valemos lo mismo, simplemente por existir. No importa de dónde vengas, cómo seas, a quién ames, qué pienses o cómo te expreses: todas las personas tenemos derecho a vivir con dignidad, libertad, igualdad y seguridad. Derechos como poder ir a la escuela, opinar sin miedo, tener una vida segura, acceder a una vivienda, a la salud o no ser discriminadas no son privilegios, son derechos.
La Pirámide del Odio nos ayuda a entender qué pasa cuando estos derechos empiezan a romperse. Al principio parece algo pequeño: un chiste ofensivo, un insulto, una mentira que se repite mucho o un comentario de odio en redes. Pero cuando eso se normaliza, los derechos humanos empiezan a perder fuerza. Si se permite que se humille a una persona o a un grupo, se está diciendo que sus derechos importan menos. Y cuando eso ocurre, el siguiente paso suele ser la exclusión, la discriminación y, en los peores casos, la violencia extrema.
Por eso es tan importante actuar desde el principio. Defender los derechos humanos no es solo cosa de políticos o de organismos internacionales: empieza en el día a día, en el instituto, en el grupo de amistades, en Internet. Cada vez que paras un comentario racista, que apoyas a alguien que está siendo atacado o que decides no compartir contenido de odio, estás protegiendo derechos humanos.
Además, cuando los derechos humanos se ponen en riesgo en cualquier parte del mundo, nos afecta a todas y todos. La historia demuestra que cuando se mira hacia otro lado, el odio avanza. Por eso es clave informarse, alzar la voz y movilizarse cuando se vulneran derechos, ya sea cerca de ti o en otros países. Ser joven no significa ser pasivo: significa tener la energía y la responsabilidad de no aceptar la injusticia como algo normal.
Cuidar los derechos humanos es romper la base de la pirámide del odio. Y hacerlo es una forma real de cambiar el mundo, empezando por lo que decimos, lo que compartimos y lo que decidimos no tolerar.
Ser jóvenes activos: romper la pirámide
Con la campaña “Rompe la Pirámide”, la Asociación Auryn quiere lanzar un mensaje claro:
las personas jóvenes no son el futuro, son el presente.
Romper la pirámide significa:
- Cuestionar lo que damos por hecho
- No reír la gracia al odio
- Defender a quien es atacado
- Informarse y contrastar
- Alzar la voz cuando algo no es justo
- Movilizarse en contra de los discurso de odio y las fake news.
Cada gesto cuenta. Cada palabra frena o refuerza el odio.
Una campaña europea por la memoria y la justicia
La campaña “Rompe la Pirámide” forma parte del proyecto europeo REFORE NETWORK – Red de Jóvenes para la Recuperación de la Memoria Olvidada. que coordina la Asociación Auryn.
Este proyecto ha puesto en marcha una red transnacional de jóvenes para promover la Memoria Olvidada Europea, dando valor a testimonios, personas, lugares y acontecimientos que no deben ser olvidados y que tienen un gran valor para la memoria democrática europea.
El consorcio del proyecto está formado por:
- Asociación Auryn (León, España)
- Associazione Link (Italia)
- Intercultura (Francia)
- Aequalitas (Portugal)
- La Vibria (Terrassa, España)
El proyecto está cofinanciado por la Unión Europea a través del Programa CERV (Ciudadanos, Igualdad, Derechos y Valores).
Porque recordar es una forma de resistir
Porque callar nunca ha sido neutral
Y porque romper la pirámide empieza contigo













